sábado, 24 de octubre de 2009

Sed de ti (Pablo Neruda)

Sed de ti

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas
Trémula mano roja que hasta su vida se alza
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas...

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos

La boca tiene sed, para qué están tus besos
El alma está incendiada de estas brasas que te aman
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego

lunes, 12 de octubre de 2009

No sé, no estás aquí


No sé,
no estás aquí,
creo que jamás estuviste a más de tres cielos,
pude mirar las manchas en tu iris
himenópteros multicolores revoloteaban en ellos,
fue posible además,
sufrir
irrevocablemente
la caricia de tu aliento.

Cuántas veces me tocaste con las manos friísimas
y me acercaste tus piernas de hielo
y me pediste que te abrazara para compensar un poco
los climas de antiguos verbos

cuántas veces te dije lo indecible
y me hablabas del silencio
cuánta arena nos cubrió la boca de ofensas
de esperanzas rotas, de tristezas, grises celos

"Sed de ti me acosa en las noches hambrientas", dice Neruda,
enredo mis dedos, los tuerzo
muerdo mi resto de labios
hago nudos de sueño
meto en la caja rota recuerdos (bastardos del tiempo),
me callo,
imagino tus dedos
griegos
insuperables, perfectos
tocando con su yema mi silencio.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Y de los replanteos... (Oliverio Girondo)

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimiento sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y
remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho a lo repoco y
lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes
de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara van en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogo y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidéfalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y libido y oficio
recansadísimo
de tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintos perversitos
y de las ideitas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo
o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al engusanamiento
y al silencio.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Texto Revista Orígenes

Si quieres,
revisa. Versión digital.

"Hay un placer especial en escuchar música en su formato original..." Mío.

http://issuu.com/origenes/docs/origenes_septiembre

jueves, 17 de septiembre de 2009

Comentario al comentario

Las letras son una especie de ventana, una ventana algo opaca, apenas traslúcida. Ya adivinaba desde el primer comentario cierta cercanía; confieso que me gustaría frotar con mi mano sobre el polvo, o el vapor, o sobre el mismísimo señor tiempo que opaca, y entonces mirar, con más claridad. Tan solo por el hecho mismo de curosear.

Puedo ya ver algo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

A veces,
es esos momentos que hago las cosas que se deben hacer
que digo las cosas que se deben decir
que hago los gestos se deben mostrar
que incluso pienso las cosas que se deben pensar;
y mientras hablo de disponibilidad de horarios
de arreglos patrios
de tareas atrasadas
de faltas injustificadas...

Un instinto de origen desconocido me obliga a abandonar
ponerle play a mi equipo
sonar a Miles Davis o a Thelonius Monk
y bailar un baile casi frenético,
desesperado,
un baile arrebatado,
sórdidos bailes de jazz
sórdidos reclamos de tu presencia
lascerantes recuerdos
lascerantes ausencias.

nomadismo

Huir, desde siempre la misma inclinación; uno huye de las ciudades, de los amigos, de la gente, uno huye de los lugares de trabajo; huir fluyendo, el fluir de la huída, huir-huír-huír.

Pensamientos nómadas,
actos dislocados,
pérdida de azules infinitos,
de verdes pasto y mantis,
green... deep green de moho;
de ojos enjuiciantes, de labios extraviados,
de sonrisas infantiles,
de complicidad,
de remembranzas.

Terriblemente disperso en el negro,
la posibilidad misma del color naciente,
la apertura, la posibilidad sórdida
de permanecer en otro lado, finalmente dislocado.

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